Punto de
Vista. Un componente vital estructurado por la
forma en que el proceso político se correlaciona con la práctica diaria de la
vida de la sociedad es la legitimidad en todo proceso social en su desarrollo y
en tiempos de su movimiento en ascenso y armónico se va generando la
autorreproduccion de la naturaleza socio-clasista en los diferentes niveles de
organización. El sistema político puede continuar el camino del desarrollo a
través de una dinámica transformadora que le permite modificarse de acuerdo a
las necesidades impuestas por la vida social.
En esencia, la magnitud calidad y eficacia que
puede el sistema político lograr va marcando la medida en la cual su
legitimidad o se fortalece o se va quebrando. Ha de ser visto como reductor de
dudas e insatisfacción y reflejar en sus cambios los movimientos de los códigos
de avances, demostrar en sí el vínculo con el contexto universal y con la vida
jurídica nacional y su inclusión en el ámbito internacional. Los procesos
sociales no sólo se legitiman en su raíz sino es de gran valor en su curso
posterior en cada momento y paso transformador.
La legitimidad no se produce de una vez y por
todas y como se dice popularmente “a golpe y porrazo “, no solo es decisivo el
punto de partida sino se debe consolidar a lo largo del desarrollo social, proceso
que no sea solo “en sí “ sino que garantice su sobre todo en “ para sí “ de los
actores sociales que lo conducen. No se trata de una transformación económica, ni
tan solo política, ni ideológica solamente sino un proyecto para una
“construcción más compleja que es la construcción de hombres libres y
universales desde su identidad “. Cultural por tanto, la legitimación cotidiana
es la fuente vital de legitimidad y por ello principio de su existencia. Como
siempre le digo de no coincidir no es estar equivocado.
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